¿Y si las mayores estrellas de la WNBA estuvieran luchando por un futuro en el que sus salarios finalmente se correspondan con su popularidad? Las intensas negociaciones del CBA de la WNBA definirán la compensación de las jugadoras y el crecimiento de la liga. La liga propuso un acuerdo histórico con salarios máximos de más de 1.1 millones de dólares y mínimos por encima de los 220,000 dólares, un salto enorme respecto a las cifras actuales. Sin embargo, las jugadoras lo rechazaron, exigiendo un tope salarial directamente vinculado a los ingresos de la liga —como el de la NBA— en lugar del actual crecimiento anual fijo del 3%, que consideran que infravalora su contribución. Esta batalla no es solo por dinero; se trata de establecer un modelo económico sostenible que permita a las jugadoras ser verdaderas socias en el éxito sin precedentes de la liga. El resultado impacta directamente en eventos del mundo real, retrasando el crucial draft de expansión para los nuevos equipos de Portland y Toronto y dejando en suspenso un caótico periodo de agencia libre.