Imagine un escudo legal tan fuerte que hace que los cargos penales contra un presidente simplemente desaparezcan. Esta histórica desestimación libra a Donald Trump de su desafío legal más peligroso a nivel estatal. Un fiscal especial desmanteló el caso, argumentando que no es ilegal impugnar los resultados electorales y citando un fallo de la Corte Suprema sobre la "inmunidad absoluta" que hacía inviable el enjuiciamiento. Este es el tercer caso penal contra Trump que se desestima desde su reelección, librando también a aliados clave como Rudy Giuliani y Mark Meadows. La decisión fortalece drásticamente la inmunidad presidencial, protegiendo potencialmente a futuros presidentes de cargos penales a nivel estatal mientras estén en el cargo. Esto sienta un poderoso precedente para futuras batallas legales, desde investigaciones estatales sobre los negocios de un presidente hasta investigaciones sobre la financiación de campañas.