Imagina salvar siete puntos de partido para ganar uno de los tie-breaks más dramáticos de la historia del tenis. Eso es exactamente lo que hizo Flavio Cobolli, asegurando el puesto de Italia en la final de la Copa Davis. En una agotadora batalla de tres horas, Cobolli triunfó en un histórico tie-break de 32 puntos (17-15), el sexto más largo en los 125 años de historia del evento. Esta actuación decisiva siguió a la contundente victoria de Matteo Berrettini por 6-3, 6-4, que encendió a los 10 000 espectadores locales y marcó su décima victoria consecutiva en individuales para su país. Esta victoria pone a Italia a un paso de convertirse en la primera nación en 53 años en ganar tres títulos consecutivos, demostrando su gran nivel incluso sin sus máximas estrellas. Es una clase magistral de fortaleza mental bajo presión extrema y demuestra cómo la pasión de un equipo puede triunfar sobre las clasificaciones individuales.