¿Y si pudieras ignorar la picadura de un avispón? Eso es exactamente lo que hacen las ranas de estanque japonesas, convirtiendo a uno de los insectos más temidos de la naturaleza en su comida habitual. Este increíble descubrimiento revela una resistencia fisiológica única al potente veneno en los anfibios. En pruebas de laboratorio, estas ranas intrépidas lograron consumir avispones hasta un 93 % de las veces, incluso después de recibir múltiples picaduras en la boca y los ojos. Mientras que una sola picadura puede ser fatal para un ratón, las ranas no mostraron ningún daño perceptible, tragándose a su presa venenosa como si nada. Este hallazgo cambia fundamentalmente nuestra comprensión sobre la tolerancia al veneno y la resistencia al dolor en los vertebrados. Estas "superranas" podrían convertirse en un modelo clave para desarrollar nuevos analgésicos o incluso tratamientos con antídotos más eficaces.